Imagina jugar a Skyrim en 2011, abrir un cofre y que ese peculiar "susurro" te provoque euforia. Creado por Bethesda Softworks, se convirtió en algo más que un simple sonido:...
Imagina jugar a Skyrim en 2011, abrir un cofre y que ese peculiar "susurro" te provoque euforia. Creado por Bethesda Softworks, se convirtió en algo más que un simple sonido: fue un poderoso detonante para una investigación exhaustiva en el campo de la psicología del audio.
Muchos jugadores de todo el mundo, desde aficionados en Japón hasta en Alemania, lo asocian con la gratificación instantánea. Su sutil reverberación y su corta duración, de aproximadamente 1,5 segundos, estimulan perfectamente el sistema dopaminérgico del cerebro.
Mark Lambert, diseñador de sonido principal de Bethesda, y su equipo crearon intencionadamente sonidos que evocan resonancia. Su trabajo demostró que la retroalimentación auditiva, como la de este "cofre" de TES V, es fundamental para mantener la atención del jugador y su implicación emocional.
Actualmente, el sonido del pecho de Skyrim se estudia en universidades, por ejemplo, en los programas de diseño de medios interactivos de la Escuela de Artes Cinematográficas de la USC. Sirve como referencia para comprender la respuesta cognitiva a los sonidos gamificados, lo que influye en los enfoques del diseño de la experiencia de usuario (UX).
Así, aquel humilde «clic» de Tamriel en 2011 se convirtió en un modelo que influyó en productos que iban desde aplicaciones móviles hasta juegos de realidad virtual. Demostró el poder del diseño de audio, moldeando la percepción y guiando el comportamiento de forma subconsciente, dando origen a nuevas disciplinas.
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