Tus zapatillas blancas favoritas, como las Adidas Stan Smith, se vuelven grises con el tiempo, y no solo por la suciedad. El principal culpable es una reacción química invisible conocida...
Tus zapatillas blancas favoritas, como las Adidas Stan Smith, se vuelven grises con el tiempo, y no solo por la suciedad. El principal culpable es una reacción química invisible conocida como oxidación, que degrada los materiales poliméricos de la suela y la parte superior.
La radiación ultravioleta del sol y el oxígeno atacan constantemente materiales como la espuma EVA y el poliuretano utilizados en las suelas de las Nike Air Force 1. Este proceso, denominado fotodegradación, altera la estructura química de las fibras y su color.
Por eso, las zapatillas blancas Air Max 90 o Converse All Star suelen amarillear primero y luego adquirir un tono grisáceo persistente, sobre todo en los puntos de flexión. Es similar a cómo los objetos de plástico viejos o los neumáticos de coche pierden su aspecto original.
Algunos fabricantes, como Puma y Reebok, añaden estabilizadores UV especiales al caucho para ralentizar su degradación. Sin embargo, con el tiempo, incluso el dióxido de titanio, utilizado para crear el color blanco, puede perder sus propiedades al exponerse al medio ambiente.
Es casi imposible revertir por completo el oscurecimiento, ya que se trata de un cambio estructural, no solo de suciedad superficial. Para ralentizar el proceso, guarda tus zapatos en un lugar oscuro, lejos de la luz solar directa, y utiliza productos de cuidado especiales.
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