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¿Sabías que los animales con más dientes no siempre son los que imaginas? ¡El caracol común de jardín tiene una rádula con 14.000 dientes microscópicos! Es un verdadero monstruo dentado en miniatura. El gran tiburón blanco, por ejemplo, tiene hasta 300 dientes afilados en varias filas, que muda constantemente a lo largo de su vida. El cocodrilo de agua salada, un poderoso depredador, exhibe 66 poderosos dientes cónicos. Las orcas, más pequeñas pero no menos formidables, tienen entre 40 y 56 dientes para desgarrar. Los delfines, sus parientes, pueden tener hasta 200 dientes, perfectamente adaptados para atrapar peces escurridizos en el océano. ¿Y qué hay de la estrella de mar? Su boca está cubierta de cientos de placas microscópicas que actúan como dientes. O el tiburón duende (Mitsukurina owstoni): sus mandíbulas se retraen, revelando dientes con forma de aguja. Pero el verdadero campeón en número es la morena gigante. Su garganta y mandíbulas contienen cientos de dientes afilados, creando un laberinto mortal para sus presas. La naturaleza está llena de adaptaciones asombrosas.