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¡Imagínate ganar 1.700 millones de dólares *después* de impuestos! Eso es lo que ganó George Lucas, creador de Star Wars, cuando vendió Lucasfilm a Disney en 2012. Sigue siendo la celebridad más rica del mundo. Oprah Winfrey, con un patrimonio neto de 2.800 millones de dólares, ha construido un imperio mediático que abarca desde programas de entrevistas hasta revistas. La leyenda del deporte Michael Jordan ha acumulado más de 3.000 millones de dólares, en gran parte gracias a su acuerdo con Nike Jordan y a su propiedad de los Charlotte Hornets desde 2010. Jay-Z se unió al club de los multimillonarios en 2019 con un patrimonio neto de aproximadamente 2.500 millones de dólares, gracias a Roc Nation y al champán Armand de Brignac. El ícono del pop Rihanna, con Fenty Beauty, alcanzó los 1.400 millones de dólares, convirtiéndose en la primera mujer multimillonaria de Barbados. La mayor parte de estas fortunas no proviene de la creatividad, sino de proyectos empresariales visionarios. Por ejemplo, Kylie Jenner hizo sus miles de millones con Kylie Cosmetics, vendiendo una participación mayoritaria por 600 millones de dólares en 2019, no con la telerrealidad. Estas estrellas redefinen el concepto de «riqueza», transformando su fama en vastos imperios. Su fortuna combinada supera el PIB de muchos países pequeños. Esto demuestra que el verdadero genio reside no solo en el talento, sino también en crear un legado perdurable más allá de los focos.