¿Amaba realmente Drácula? Tras sus colmillos y su terror se escondía un corazón destrozado por la pérdida. El histórico Vlad el Empalador tuvo esposas, pero en la leyenda, su amor trágico siempre es el mismo: Mina Murray o Elisabeth. Bram Stoker solo insinuó a Mina Murray en su novela de 1897. Pero la película de Francis Ford Coppola de 1992 retrató su amor eterno por la princesa Elisabeth, quien murió trágicamente en 1462. Cuenta la leyenda que, tras recibir noticias falsas sobre la muerte de su princesa, el Conde maldijo a Dios, transformándose en un vampiro inmortal. Su condena eterna comenzó en el Castillo de Poenari, Transilvania. Miles de muertes se interpusieron en su camino, pero el único objetivo de Drácula era reunirse con Elisabeth. Quinientos años después, cree encontrar su reencarnación en el Londres de 1897: Mina Harker. Este anhelo infinito por el amor perdido alimentó su existencia, transformando al monstruo en el más solitario de los inmortales. Adéntrate en las profundidades de su romance gótico atemporal, donde la sangre y la pasión se entrelazan.