¿A qué huele realmente la riqueza? No se trata solo de ambientadores caros. Paris Hilton, por ejemplo, prefiere las velas Diptyque Baies, que cuestan alrededor de 70 dólares cada una....
¿A qué huele realmente la riqueza? No se trata solo de ambientadores caros. Paris Hilton, por ejemplo, prefiere las velas Diptyque Baies, que cuestan alrededor de 70 dólares cada una. Es un detalle personal.
Muchos multimillonarios, como Oprah Winfrey, utilizan fragancias exclusivas para el hogar de marcas como Agraria o Jo Malone. El difusor Agraria AirEssence, que cuesta entre 150 y 200 dólares, perfuma grandes espacios durante meses.
Además de las velas, existen sistemas profesionales. El hotel Mandarin Oriental de Nueva York difunde su característico aroma a través de su sistema de ventilación, que puede costar miles de dólares al año en residencias privadas.
La riqueza no se limita a las marcas. Las casas de lujo se llenan de flores frescas a diario. Dos docenas de rosas de McQueens Flowers en Londres superan fácilmente las 100 libras, ofreciendo una fragancia sutil pero duradera.
Incluso la ropa sucia tiene un aroma especial. Los detergentes especiales de The Laundress, con precios entre 20 y 30 dólares la botella, garantizan que las prendas delicadas conserven su fragancia característica. Es una auténtica experiencia de lujo.
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